Publicado el 24.07.2009 09:36 | Por Blanca García Bocaranda
El 27 de julio el cirujano de mano, director del «Hands and Shoulder Center», de Miami, celebrará un encuentro con sus colegas venezolanos, muchos de ellos formados en el prestigioso centro docente.
La fractura de la mano derecha el Papa Benedicto XVI ocurrida al resbalarse en su habitación del chalé de Les Combes, donde pasa unos días de vacaciones y la posterior cirugía destinada a reducirle la lesión llama a la reflexión sobre los óptimos resultados que estas intervenciones realizadas por cirujanos de mano suelen lograr.
La cirugía de la mano es una especialidad dentro de la traumatología referida sólo a las patologías del miembro superior que afectan la función de la mano como instrumento de uso diario y de manera vital en nuestra vida. Las patologías frecuentes que llevan al quirófano en esta especialidad son las enfermedades crónicas, como los procesos artríticos, dedos en resorte o en gatillo, enfermedades metabólicas, de etiología desconocida no específica (síndrome del Túnel del Carpo) y la patología de De Quervein, limitan el uso de la mano, además de provocar dolor.
Por lo general, los accidentes generan las lesiones agudas como las heridas con lesión en tendones, nervios, arterias y las fracturas. En el campo de la fracturas del miembro superior, la más común es la del tercio distal del radio, más conocida como «fractura de muñeca». Es la más reportada en pacientes mayores de 50 años, generándoles mucha incapacidad y morbilidad. Las pacientes mayores de los 70 años aún son más sensibles en estos eventos porque en su mayoría son mujeres dedicadas a su hogar o que trabajan en manualidades y la limitación consecuencia de la lesión les deprime por alejarlas de sus actividades habituales.
«Para estos casos surge una nueva técnica con un novedoso instrumental que nos permite poner al paciente a mover su mano a la semana de intervenido sin recurrir a inmovilizaciones ni fijadores externos, ya en desuso; son mayores las ventajas obtenidas a través de la reducción abierta, con la fijación mediante placas de ángulo fijo porque estas son muy específicas, a la vez que ofrecen las ventajas del tratamiento y tornillos», explica el doctor Gustavo Lacau Rivera, de la Policlínica Metropolitana, quien aprendió el procedimiento con el doctor Alejandro Badia.
MANOS DESPIERTAS
Dentro de las patologías neurológicas periféricas, la de mayor consulta es el síndrome del Túnel del Carpo, por estar muy vinculada al área laboral. Para éste existen técnicas muy actuales como la liberación por vía endoscópica. En patología del codo es una gran indicación la liberación del nervio cubital, también por vía endoscópica, de vital trascendencia al reducir en buena parte la morbilidad del paciente y acelerar su recuperación. En el pasado eran aplicadas otras técnicas como la anteposición submuscular o subcutánea, mientras que hoy mediante incisiones mínimas de 2 centímetros logramos la liberación.
El cirujano de mano con frecuencia diagnostica lo que podría pasarse por alto si no se está preparado en la especialidad, como es la artrosis del dedo pulgar, de la articulación trapecio metacarpiana denominada rizartrosis. En este sentido, Badía ha desarrollado en Estados Unidos un tratamiento sumamente efectivo para reducir el problema, durante una cirugía de 25 minutos cuando antes ameritaba 3 horas. La recuperación de la función del pulgar es excelente.
EL ENCUENTRO
«La presencia de Badia en Caracas permitirá la actualización de conocimientos en el manejo de la rizartrosis y del Túnel cubital, amén del uso de conductos nerviosos para evitar injertos, utilizando los conductos existentes en el mercado con los cuales ya he obtenido estupendos resultados», señala Lacau, quien ha sido el primer cirujano en aplicarlos en Latinoamérica.
La docencia anual realizada en un curso teórico práctico en el «Hands and Shoulder Center» ha permitido la preparación de especialistas venezolanos en la práctica impecable de estas intervenciones, al mismo nivel del primer mundo y poder compartir los procesos de los pacientes. Durante su permanencia en el país, Badia tiene programada una visita al Servicio de Cirugía del Hospital «Pérez Carreño» y al Hospital Universitario de Caracas, con la posibilidad de que practique una cirugía. Es la oportunidad para que los residentes con casos difíciles los comenten y reciban la valiosa orientación. «Es el contraste en el ejercicio de la especialidad de Badia, quien en su práctica diaria puede escoger el clavo o la placa o el tornillo que necesite para su paciente porque lo tiene a disposición, mientras que en nuestra realidad resolvemos con lo que tenemos», apunta Lacau. Esa discrepancia estimula a Badía y aprecia todo lo que se aprende en un medio de bajos recursos con opciones más económicas, en un medio donde la comunidad ha aprendido a solicitar un cirujano de mano cuando lo amerita luego de un largo proceso de aprendizaje.