La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune que daña las articulaciones y los ligamentos cuando el sistema inmunológico ataca los propios tejidos del cuerpo.
Aunque la inflamación causada por la AR puede ocurrir en todo el cuerpo, los efectos de la enfermedad suelen ser más notorios en las manos de las personas que la padecen.
Este daño puede provocar articulaciones torcidas, ligamentos nudosos y, en última instancia, la destrucción de las articulaciones en las etapas avanzadas de la enfermedad.
Las deformidades articulares en personas diagnosticadas con AR son cada vez menos frecuentes y menos graves, gracias a diagnósticos más tempranos y tratamientos más eficaces.
Sin embargo, además de ser dolorosos, estos cambios en las manos pueden dificultar la realización de tareas cotidianas.
¿Qué causa las deformidades de las manos en la artritis reumatoide?
Una de las principales ideas erróneas sobre la AR es que se trata únicamente de una enfermedad articular, según el Dr. Alejandro Badia, MD, FACS, fundador del Badia Hand and Shoulder Center en Miami, Florida.
“Es en gran medida una enfermedad de los tejidos blandos”, explicó. Esto incluye los ligamentos y los tendones, señaló, aunque las articulaciones también se ven gravemente afectadas.
Eso es especialmente cierto en las manos. Estas contienen un gran número de huesos pequeños, llamados falanges y metacarpianos, que están conectados por articulaciones. Estas articulaciones son responsables del movimiento de los dedos.
En las personas con AR, el revestimiento de estas articulaciones, llamado membrana sinovial, es atacado por las células del sistema inmunológico. Normalmente, la membrana sinovial produce un líquido que permite que las articulaciones se deslicen suavemente sobre sus cubiertas de cartílago.
Cuando la inflamación hace que la membrana sinovial se hinche, se forma una capa fibrosa de tejido anormal, llamada pannus. A su vez, esto libera sustancias químicas que causan:
• erosión ósea
• destrucción del cartílago
• daño en los ligamentos
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Esta destrucción hace que los ligamentos y las cápsulas articulares (un tejido conectivo denso y fibroso que forma una envoltura alrededor de la articulación) pierdan su capacidad para sostener las articulaciones. Esto provoca que las articulaciones pierdan su forma y alineación. Como resultado, sus articulaciones:
• se vuelven disfuncionales
• causan dolor
• presentan anomalías visibles
Las personas con AR generalmente tienen niveles altos de reactantes de fase aguda, como la proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG), que son marcadores de inflamación en el cuerpo.
Las personas con AR también pueden presentar anticuerpos positivos, como el factor reumatoide (FR) y los anticuerpos antipéptido cíclico citrulinado (anti-CCP). La presencia de anticuerpos anti-CCP se asocia con un riesgo de padecer una enfermedad más grave.




